Una de las premisas fundamentales en todo esquema de planeación financiera personal, es maximizar los ingresos de manera tal que existan posibilidades de ahorro y así engrosar los fondos en los que pudiéramos destinar cada peso ahorrado. Sin embargo, ello pudiera ser incompatible con la idea de una situación de insolvencia, que como habíamos mencionado en artículos anteriores, siempre hace mención a la imposibilidad de atender nuestras obligaciones de manera temporal o permanente. Es por ello que siempre nos preguntan lo siguiente: ¿cómo ahorrar si ni siquiera me alcanza para vivir y pagar mis deudas? La respuesta no es nada fácil y mucho menos la forma de ejecutarla y solo constituye una opinión personal que se puede aplicar o no a su caso.

En primer lugar para ahorrar debemos tener un insumo fundamental: Ingresos, y no cualquier tipo de ingresos, sino los suficientes que nos permitan no solo cubrir nuestros gastos básicos, sino también nuestras obligaciones financieras y una parte para nuestro ahorro. En realidad el esquema es al contrario, primero debemos asignar nuestro porcentaje de ahorro y luego sobre este ajustar nuestros gastos personales y por último nuestras obligaciones financieras.

 

Si usted está leyendo este artículo, muy probablemente hizo lo opuesto, dejó un excedente cada vez menor para el ahorro y el resto lo dirigió prioritariamente al gasto y a sus deudas, lo que en sí constituye un error que todos alguna vez en la vida cometemos. No se preocupe, la situación puede revertirse en cualquier momento, inclusive si usted se encuentra afrontando situaciones de crisis económica. A continuación le explicamos cómo:

 

  1. PRIORICE: Primero que todo, usted debe analizar en que orden de prioridades actualmente tiene al ahorro, recuerde que no hay reglas exactas a la hora de ahorrar, ahorre todo cuanto pueda en el momento que pueda y trate de siempre hacerlo. Posteriormente, analice si los gastos básicos realmente son básicos y si puede hacer recortes pequeños en cada uno de estos y así permitirse ahorrar más o empezar a hacerlo.

 

  1. CORTE LOS GASTOS GOTA A GOTA: Tenga muy en cuenta los gastos gota a gota y no me refiero con ello a los préstamos con particulares, sino aquellos gastos mínimos que sumados aumentan sus gastos totales y trate de cortarlos gradualmente o de tajo, dependiendo de su capacidad de autocontrol. Trate de llevar la cuenta de estos, en una libreta, en una aplicación de celular o la forma en que más le parezca cómoda. Hágalo por al menos una semana y se dará cuenta de lo mucho que usted destina a este tipo de gastos pequeños. Usted se merece todo, sin embargo organizar sus finanzas le permitirá alcanzar las metas que siempre ha soñado.

 

  1. DISCIPLINA Y AUTOCONTROL: Entienda que esta es una situación pasajera, si ejercita la disciplina y el autocontrol en muy poco tiempo esa fortaleza se convertirá en algo natural y usted podrá disfrutar de una mayor tranquilidad financiera.

 

  1. AHORRE Y PAGUE INTELIGENTEMENTE: Ahora puede que no pueda atender todas sus deudas, pero siempre va a ser un buen momento para pagar a ojos de sus acreedores. Ellos le ofrecerán descuentos, oportunidades, acuerdos y muchas alternativas a su alcance. Tome en cuenta las deudas prioritarias y atiéndalas prioritariamente y el resto siempre habrá tiempo de atenderlas, una a una.

 

  1. NUNCA CAIGA EN LA DESESPERACIÓN: En este momento parecerá que todo es imposible y que su situación no tiene remedio, pero la solución está en usted. No hay fórmulas sacramentales y tampoco milagrosas, solo la paciencia, la constancia y la organización serán siempre la solución en todos los casos, inclusive en los más graves.

Esperamos que este pequeño artículo sea de su agrado y permita colaborar en la búsqueda de una libertad financiera.