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Si usted es una persona natural comerciante o no, o inclusive un empresario que se encuentra en situación de crisis, hay unos consejos que harán que su recuperación sea lo más exitosa y definitiva posible:

1. Su información financiera es la base de todo.

Independientemente de las diferentes modalidades de insolvencia que existan y de la persona que se encuentre en crisis, si no tenemos claro cuál es nuestra información financiera y tenemos estricto registro de esta, simplemente vamos a encontrar una de las causas de nuestros problemas. Para poder analizar cómo va a ser nuestra recuperación financiera, debemos tener siempre claro que sin esta información vamos a tener el mismo fracaso desde el cual comenzamos.

2. Entienda que cualquier trámite de insolvencia para reestructurar deudas es un “todo o nada”.

Cuando ingresamos a un trámite de insolvencia para negociar nuestras deudas, hay que tener muy presente que en todos los casos nos estamos jugando el “todo por el todo”, ya que si la negociación fracasa o fallamos en el cumplimiento del acuerdo al que lleguemos vamos a caer en la inevitable LIQUIDACIÓN,  dejándose los bienes y activos en general para pagar las deudas.


3. Tenga clara cuál es su posición de negociación.

Para muchos,  el haber ingresado al trámite de insolvencia ya es una tabla de salvación infalible y segura para la recuperación, pero ello es absolutamente falso, y en otros escenarios se cree que la única forma de llegar a reestructurar mis deudas o las de mi empresa es por vía de ley de insolvencia, lo cual es igualmente falso. La base de la reestructuración de sus deudas es la negociación y el resultado de esta con sus acreedores, es por ello que si no hay sobre la mesa y antes de iniciar cualquier trámite fuera o dentro de la Ley de Insolvencia, es imperativo que se plantee todo lo que los acreedores pueden responderle ante sus propuestas de pago y en general la posible posición de estos frente al trámite que va a adelantar.

4. Piense en sus deudores solidarios, avalistas o granates.

Hay algo que no se contempla a veces, es la situación de los deudores solidarios o garantes en las obligaciones que queremos negociar, ya que estos quedarían por fuera de lo acordado y no los afectaría positivamente un acuerdo si no los incluimos en este.  Es por ello que siempre se recomienda tratar de incluir a estas personas con el fin que no queden desprotegidas al momento de realizar un acuerdo, ya que en principio las disposiciones de dichos convenios con los acreedores solo vinculan al deudor que hace el trámite de insolvencia pero no a los que no participan.

5. Si no conoce a sus acreedores, no conoce sus posibilidades de éxito.

Conozca a su acreedor, imagine lo que piensa, póngase en sus zapatos y trate de pensar como él.

6. Negociar para todos.

La idea es que todo el mundo salga de la negociación sintiendo que ha cerrado un buen acuerdo y un buen acuerdo es uno que beneficie a todos, y no solo al deudor o al acreedor. Tenga en cuenta que usted lo que pretende es su recuperación financiera, familiar y social y negocia para tal fin.

7. Deje ir lo que ya no tiene solución.

Existen eventos en los cuales una buena liquidación pone fin a los problemas, reflexione sobre la posibilidad  de llegar al acuerdo, la viabilidad de poder cumplirlo y en definitiva si ello vale la pena.

8. Nunca se quede sin asesoría.

Hay una cantidad de variables que debe considerar al momento de inciar un trámite de insolvencia, que lo mejor es dejarlo en manos de profesionales especializados en el asunto. Nunca vaya a un proceso de estos sin la debida asesoría mínima porque puede generar peores consecuencias que con las que empezó.

9. No oculte, falsifique o altere la realidad al momento de iniciar un trámite de insolvencia.

No hay mucho que agregar más que si lo hace puede salir perdiendo inclusive su libertad.

No olvide consultar el siguiente enlace: MANUAL DE INSOLVENCIA DE PERSONA NATURAL NO COMERCIANTE