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OFICIO 220-176176 DEL 27 OCTUBRE DE 2014

ASUNTO: ALGUNOS ASPECTOS RELACIONADOS CON LA CESIÓN DE CREDITOS DENTRO DE UN PROCESO DE REORGANIZACION EMPRESARIAL

Me refiero a su escrito radicado en esta Entidad con el número 2014- 01- 409009, mediante el cual formula una consulta sobre algunos aspectos relacionados con cesión de créditos dentro de un proceso de reorganización empresarial, en los siguientes términos:

1.- Una vez confirmado un Acuerdo de Reorganización de conformidad con la Ley 1116 de 2006, los créditos debidamente reconocidos y graduados se consideran Derechos Litigiosos en caso que el acreedor los quiera ceder a un tercero?

2.- Para efectos de la cesión de créditos reconocidos en un Acuerdo de Reorganización de conformidad con la Ley 1116 de 2006, procede el desglose de los originales de las facturas que reposen en el expediente?

Al respecto, me permito manifestarle que de conformidad con lo dispuesto en los artículos 25 del Código Contencioso Administrativo y 2 numeral 18 del Decreto 1080 de 1996, es función de la Superintendencia de Sociedades la de absolver las consultas de carácter general y abstractas que se le formulen sobre temas de derecho estrictamente societario regulado por la legislación mercantil, y no sobre temas contractuales, procedimentales o jurisdiccionales, y que dicho sea de paso no asesora sobre hechos particulares como resulta ser el caso planteado.

No obstante lo anterior, este Despacho se permite, a título meramente informativo hacer las siguientes precisiones de orden legal:

a) De acuerdo con lo previsto en los artículos 1959 y siguientes del Código Civil, se pueden ceder ciertos derechos, entre ellos los créditos ciertos y derechos litigiosos reconocidos dentro de un proceso, llámese judicial, de ejecución y concursal.

b) Luego, la cesión de créditos es un acto en virtud del cual el titular de un derecho (acreedor) lo cede voluntariamente a un tercero (cesionario), ya sea a título oneroso o gratuito, lo cual produce consecuencias jurídicas entre las partes, con la entrega del título o prueba escrita contentiva del mismo.

c) En efecto, el artículo 1959 ibídem, preceptúa que la cesión de un crédito, a cualquier título que se haga, no tendrá efecto entre el cedente y el cesionario sino en virtud de la entrega del título. Pero si el crédito que se cede no consta en documento, la cesión puede hacerse otorgándose uno por el cedente al cesionario, y en este caso la notificación de que trata el artículo 1961 debe hacerse con exhibición de dicho documento”.

Conforme a la norma citada, si el crédito cedido consta en un documento, la tradición consiste en la entrega del título, en el que conste la firma del cedente y su manifestación de haberlo cedido al cesionario. Pero si no consta en documento, el acreedor lo confeccionará haciendo constar en él la existencia del crédito, individualizándolo y

manifestando que lo cede al cesionario. Este documento en todo caso no constituye prueba de la existencia del crédito para el deudor, simplemente demuestra que la cesión tuvo ocurrencia y que entre el cedente y el cesionario se celebró el contrato respectivo.

Sin embargo, para que la cesión surta efectos contra el deudor y contra terceros, debe notificársele a dicho deudor o ser aceptada por éste (art. 1960 ejusdem) y la notificación se hace “con exhibición del título, que llevará anotado el traspaso del derecho con la designación del cesionario y bajo la firma del cedente.” (artículo 1961op. cit.). Es decir, que para que opere la cesión de un crédito, se requiere entregar el documento en donde conste la existencia de la obligación.

Por ello, la validez de la cesión está condicionada a la existencia previa de los créditos cedidos en cabeza del cedente, o sea, que para que un crédito se aplique a una tercera persona diferente de su titular originario, necesariamente debe existir para el cedente, con anterioridad a la cesión.

d) Ahora bien, la cesión puede ser de créditos ciertos, litigiosos o condicionales reconocidos dentro de un proceso, los primeros, son aquellos respecto de los cuales existe certeza del crédito, y por ende, tratándose de un proceso de reorganización empresarial, los mismos son calificados y graduados con la prelación establecida en la ley, y su pago se hará en la forma prevista en el acuerdo de reorganización que se llegaré a celebrar entre la sociedad deudora y sus acreedores; los segundos, constituye una mera expectativa de adquirir un derecho, y en tal virtud el deudor deberá constituir una reserva para atender su pago una vez se haga exigible.

Acorde con lo anterior, el inciso segundo del artículo 25 de la Ley 1116 de 2006, prevé que los créditos litigiosos y las acreencias condicionales, quedarán sujetos a los términos previstos en el acuerdo, en condiciones iguales a los de su misma clase y prelación legal, así como a las resultas correspondientes al cumplimiento de la condición o de la sentencia o laudo respectivo. En el entretanto, el deudor constituirá una provisión contable para atender su pago.

e) Así las cosas, si un acreedor decide ceder un crédito cierto que le fuera reconocido dentro de un proceso de reorganización empresarial, no significa que por ese solo hecho el crédito se convierta en litigioso, por cuanto, de una parte, la ley no consagró dicho efecto, como no podría hacerlo, toda vez que se trata de créditos diferentes con implicaciones jurídicas distintas, cuya satisfacción debe hacerse en la forma prevista en el acuerdo o en la sentencia respectiva y teniendo en cuenta lo dispuesto en la norma antes citada.

f) De otra parte, se observa que al tenor de lo previsto en el artículo 28 de la Ley 1116 de 2006, la subrogación legal o cesión de créditos traspasan al nuevo acreedor todos los derechos, acciones, privilegios y accesorios en los términos del artículo 1670 del Código Civil. El adquirente de la respectiva acreencia será titular también de los votos correspondientes a ella.

Del análisis de la mencionada disposición, se tiene que cuando se de alguna de las operaciones allí previstas, esto es, el pago de acreencias a cargo de un deudor por parte de un tercero o la cesión de créditos transfieren al nuevo acreedor todos los derechos, acciones y privilegios del antiguo, cuyo titular de la respectiva acreencia es titular de los votos correspondientes a las mismas.

g) Finalmente, se anota que para efectos de la cesión de un crédito reconocido dentro de un proceso de reorganización, no es necesario que previamente se ordene el desglose de los originales de los documentos contentivos de la obligación, tales como títulos valores, contratos, cuentas de cobro, facturas comerciales o de compraventa que reposan en el expediente, máxime si se tiene en cuenta, de una parte, que la ley no exige dicha formalidad, y de otra, que el desglose solamente procede en los casos expresamente señalados en el artículo 117 del Código de Procedimiento Civil (hoy artículo 116 del Código General del Proceso).

En consecuencia, para ceder un crédito reconocido dentro de un proceso concursal, no es necesario solicitar previamente el desglose de los documentos que soportan el mismo, simplemente se puede a llegar al juez del conocimiento un contrato de cesión o un escrito en el cual se haga dicha transferencia, o solicitarse la exhibición del título para hacer constar en éste la firma del cedente y su manifestación de haberlo cedido al cesionario, para que de esta forma opere la sustitución procesal.